Los principios básicos de la comunicación
Por Gema Magaña Arilla
La comunicación es un término que día a día se hace más complicado por las nuevas tecnologías, las cuales amplían nuestro concepto básico de las formas de comunicarse. Nada es igual que hace 10 años ni será lo mismo que dentro de otros 10, pero nuestra versatilidad a la hora de aceptar los cambios es lo que nos hace sobrevivir década tras década, milenio tras milenio y sobre todo que su principio fundamental no ha cambiado.
La comunicación en su concepto más básico ha sido siempre la necesidad de transmitir la información que deseamos, ya sea de forma escrita o hablada. Todos tenemos esa necesidad tanto en nuestra vida diaria como en nuestra vida laboral y los cambios tecnológicos que se producen constantemente nos obligan a adaptarnos sin la posibilidad de pensar en ellos, es simplemente un hecho que debemos aceptar.
Si nos paramos a pensar un poco, nos daremos cuenta de que sin una buena comunicación, no puede existir una buena organización de empresa. Las herramientas necesarias están disponible el problema viene cuando, aun disponiendo de ellas, no sabemos utilizarlas. Ya no es el “qué” utilicemos, sino el cómo lo usemos.
En una empresa la comunicación es para solventar problemas, transmitir nuestras opiniones y promover las acciones. Aparte de diferenciarlas por su modo de transmisión (oral o escrita) también se diferencian en sus antónimos: Interna o externa, personal o impersonal, ascendente o descendente, imperativa o informativa. Gran parte de los problemas que suelen tener las empresas en la comunicación es la falta de información que poseen los empleados y directivos sobre esta materia. Muchos de ellos no saben cómo comunicarse y utilizan herramientas equivocadas que complican o alargan el destino final del mensaje, algo nada recomendable para el funcionamiento de la empresa. Jamás se debe olvidar la claridad, integridad y lo más importante, moderación.
Algo que se ha de diferenciar bastante es el canal por donde se ha de dirigir la comunicación. Una comunicación formal que atañe a todos los integrantes de la oficina bien se puede difundir por medios globales, pero la comunicación informal puede dañar seriamente el trabajo. Para que esto no ocurra es necesario que la comunicación formal llegue siempre cuando se necesite.
Una empresa no funciona mejor porque haya una mayor comunicación, sino porque dicha comunicación sea correcta.





