Persona versus empresa
Por Carlos Querol
El pasado día, debido al deceso de una persona poco conocida pero que, por aquellas carambolas que la vida tiene me afectó de manera directa, me invadió un pensamiento curioso. Se me ocurrió el símil entre la trayectoria de una persona y la de una empresa. No se asusten que no me ha afectado el calor y para demostrarlo, empiezo desde el principio.
Llevamos ya varios años en los que nos inundan con diferentes teorías sobre las diversas maneras de llevar a buen puerto un negocio. Que si alguien robo el queso de no se quien, no sé qué del monje que vendio su Ferrari, que si Osho aplicado a los negocios….. En fin, que cualquier librería que se precie tiene un rincón para esta literatura. De igual modo, aquel que tenga la moral baja o sienta que su existencia se quedó en algún momento sin salida, tiene en la misma librería una mesa repleta con los métodos más increíbles de lograr el éxito o para convertirse en el tipo más simpático y rico de la tierra.
A mí se me ocurrió alinear las dos tendencias en una sola. Yo defiendo en mi particular manera de ver la vida, que el mundo que nos rodea y por tanto la naturaleza, es un sencillo circo donde todo se repite graciosamente a escalas diferentes. En mi teoría, la molécula y el átomo son una sencilla réplica del universo, para que me entiendan. La esencia de lo que nos mueve lo reproducimos en todo aquello que creamos. Una empresa tiene, como un ser humano, dos partes esenciales: mente y cuerpo. Una mente (dirección, departamento de desarrollo, investigación) y un cuerpo (departamento de producción, ventas, administración, logística, etc.). Cualquier ser humano normal buscará a lo largo de su vida mantener una mente sana (entiendo por ello una persona equilibrada, ecuánime, sencilla) y un cuerpo en forma que le permita realizar a los largo de su vida cualquier actividad física y gozar de salud. Es decir, se planteará a menudo en su vida las preguntas críticas: qué soy y hacia dónde voy. Son las típicas crisis existenciales que la naturaleza nos pone en frente para ese fin. Al final, deberíamos de plantearnos qué queremos ser y dónde queremos ir.
Las empresas padecen esas mismas crisis e igual que los humanos, algunos son capaces de interpretarlas como tales y aprovecharlas y otros, simplemente las ignoran. Unos empresarios las asumen como tales para crecer y otros miran hacia otro lado y terminan, como muchos humanos, perdidos en una existencia donde el tiempo es su única meta. Se convierten en esos personajillos que parece que tienen prisa para todo, que el mundo se termina mañana…..
A través de las crisis las personas crecemos o morimos en vida, a través de la crisis (inducidas o naturales) las empresas se expanden, se asientan o desaparecen. Los empresarios buscan alianzas perdurables basándose en criterios de complementariedad, además de otras sicológicas como la afinidad temperamental. Las personas buscamos parejas para compartir la vida en función de esos mismos criterios y suelen fracasar aquellas uniones basadas en románticas percepciones que pasan con el tiempo. Las personas, cuando pierden el rumbo de su vida adquieren malos hábitos que les conducen normalmente de manera precipitada a su fin. El medio en que nos movemos (el mercado para el símil de las empresas) y el propio organismo (la organización) nos proporciona en forma de enfermedades las herramientas necesarias, como el fumar, el beber, la inconsciencia, etc. para llegar al fin de manera inmediata.
Una empresa sana conoce sus objetivos y sus capacidades y las transmite al resto de sus departamentos; la dirección proporciona la energía necesaria para llevar a buen fin esos objetivos y salvo excepciones, cada uno de los miembros se sentirá integrado en un proyecto común. El día a día, la partícula elemental de nuestra existencia como humanos, es la piedra angular de cualquier proyecto empresarial, porque a la definitiva y como decía al principio, hay como un mecanismo universal que mueve y crea las cosas siguiendo un mismo patrón.
Para terminar el símil conque empecé estas reflexiones, hay seres humanos que perdurarán en nuestra memoria para siempre porque han sido capaces de vivir la vida de una manera excepcional y no morirán nunca porque habitarán en nuestro recuerdo. De la misma manera hay empresas, comercios y negocios, empresarios, comerciantes, profesionales que nunca olvidaremos porque supieron trasladar a su actividad empresarial esa misma particularidad de ellos mismos que no olvidaremos.





