nov 30 2010

EmailOracle, acuses de recibo para Gmail
Por

Archivado en: Sin categoría — Ángel Ló @ 10:37 30/11/2010

Uno de los “defectos” que tiene Gmail como gestor de correo electrónico es que no dispone de acuses de recibo. Cuando envías un email, no sabes si el destinatario lo ha leído o no.

emailoracle

Página web de EmailOracle

Ahora, aparece EmailOracle, un plugin para el navegador que te permite saber cuándo han abierto un correo electrónico que has enviado.

Una vez instalado el plugin, al redactar un nuevo mensaje aparecen dos botones nuevos que te permiten avisarte si se ha abierto el correo en el plazo de unos días determinados o incluso trazar el contenido del mensaje. La versión gratuita añade una imagen de la propia aplicación que puede sustituirse por lo que quieras si usas la versión Pro.

EmailOracle también puede recordarte en el plazo de días que le indiques que todavía no han abierto el correo que has enviado, convirtiendose, gracias a esa posibilidad, en una buena herramienta de monitorización de tus envíos.

Más información en EmailOracle.

nov 29 2010

¿Dónde están mis datos?
Por

Archivado en: Sin categoría — Miguel Ángel Ramos @ 12:18 29/11/2010

El título de este post puede llevar a confusión. No vamos a hablar de la LOPD ni de la protección de la identidad digital. Vamos a hablar de algo mucho más prosaico, pero no menos importante.

Hablamos de los datos que todas las empresas almacenan en sus discos duros. Hablamos de los nombres, direcciones y teléfonos de nuestros clientes. Hablamos del histórico de facturas que hemos emitido. Hablamos de los libros de IVA soportado. Hablamos de la contabilidad de nuestra empresa. Hablamos de los listados de las facturas pendientes de cobrar y de las pendientes de pagar. Hablamos de todos las cartas comerciales que hemos enviado, de las hojas de cálculo en las que hacemos las previsiones de tesorería, de los informes anuales que presentamos a nuestros socios, de las presentaciones que hacemos a nuestros clientes potenciales, de los vídeos que hemos grabado para colgar en YouTube, etc., etc., etc.

Personalmente a mi se me pone “carne de gallina” cuando pienso en las consecuencias que tendría perder toda esta información en mi empresa. Afortunadamente en esto no usamos “cuchillos de palo” y disponemos de un doble sistema de copias, unas remotas y otras en local.

Es algo sencillo y barato, y sin embargo sigo sin entender el motivo por el cual en muchas empresas no se le da ninguna importancia al hecho de tener un buen sistema de seguridad.

Creo que el motivo puede ser una combinación de fe ciega en la tecnología y por otro lado fe, también ciega, en que a nosotros nunca nos pasará nada malo.

Este fenómeno se aplica a muchos ámbitos de nuestra vida y es uno de los motivos más importantes para que se produzcan accidentes. El pensar que a nosotros no nos puede ocurrir algo malo, nos lleva a no calcular bien los riesgos que corremos, por ejemplo al circular al 150 Km/h por una carretera de un solo carril, o a salir en invierno a la montaña con unas zapatillas playeras.

No digo que debamos estar continuamente calculando riesgos (la vida sería muy aburrida). Tan solo que consideremos las consecuencias en determinados momentos, y más cuando los afectados no somos solo nosotros. Es el caso de las copias de seguridad en una empresa. Ya lo hemos contado varias veces, pero no nos cansaremos de hacerlo: un gran número de empresas que sufren una pérdida de datos, acaban quebrando como consecuencia de ello.

El que se atreva que siga sin un sistema de copias, pero que sea consciente de que es como un trapecista que no usa red de seguridad.

nov 28 2010

La teoria de la relatividad
Por

Archivado en: Sin categoría — Carlos Querol @ 10:00 28/11/2010

La famosa teoría de la relatividad, que el desconcertante Albert Einstiein formuló en su momento y de la que, la inmensa mayoría del común de los mortales que coleteamos por los inmundos mares de la vida corriente, sólo conocemos o sabemos interpretar como que la materia se convierte en energía, cuando se mueve a la velocidad de la luz. Sin embargo, el nombre de “la teoría de la relatividad”, para mi amigo El Boinas, tiene hasta la esencia de la madre Tierra, vamos, que le fascina.

- Todo en la vida es relativo -repite una y otra vez-, mira esta foto y dime que ves. Mejor, dibújame una escena.

La foto es la de una pareja de algo más que mediana edad abrazándose efusivamente. El rostro de la mujer queda en frente de la cámara y denota una inmensa alegría, más que eso: los sentimientos hacia la persona que abraza son intensos.

- Son pareja y … yo diría, por su cara, que…, o bien le ha dicho que van a ser padres, o bien que se quieren casar… o algo parecido.

- Muy bien… fenomenal.

Me enseña otra foto. Es la misma pareja tomada de frente y cogidos de la mano. El tiene por lo menos 20 años menos.

- Son madre e hijo -me dice- está tomada a escasamente 50 metros de una estación de bus.

-Todo es relativo, amigo, todo lo és dependiendo del punto de vista que se mire, desde los ojos que observen y de lo que se quiera ver, que el subconsciente hace mucho…

- Como la vida misma, amigo, como la vida misma.

El Boinas pilla el pie de la copa con dos dedos, con la delicadeza y mofa disimulada del gallito que desde el palo mayor del pajar, domina el gallinero.

En su particular interpretación de la teoría de la relatividad. Pero en el fondo no le falta razón. Estamos demasiado acostumbrados a juzgar a nuestros semejantes a partir de una sola foto (real o imaginaria). Lo vemos todo. No hay duda de nada. Todo está ahí: los gestos, el escenario, las miradas….el morbo, la envidia, la venganza, la desesperación, y demás limones de la mala leche que nos crió, ponen el resto.

Y me atrevería a añadir que, desde que en nuestra televisión se asentó cierta clase de programas que alimentan esta mal sana costumbre de interpretar la vida de los demás, hemos añadido la sentencia. No solo juzgamos sino que ahora ya, para rebanar la estupidez, sentenciamos.

- Pues razón no te falta.

- Si tío, si. En el curro, que es donde se nos merienda la vida, sobre todo ésto es la leche. Y, a nosotros…, anda que no nos gusta este chocolate. Cuando nos lo ponen delante metemos hasta los dedos, pero sin contemplaciones. No nos damos cuenta que a lo mejor nos estamos cargando una vida para siempre. Es como el Coll 44 del “Clin Insgud”. Te dé donde te dé, si no la palmas, cojo o manco pa toda vida. 

Denoto cierta melancolía en sus palabras, como si el tema le afectara de manera especial, pero no pregunto porque El Boinas vomita sólo cuando quiere él. Si le metes los dedos, lo único que te puede pasar, es que te quedes sin ellos. 

- Por cierto y tu amigo el sindi?

- Lo atropelló un tren.

- Jolin

- Una locomotora muy antigua, de esas de las ya pensábamos que no existían.

- Ya, de carbón. Y lo que contaminan.

- Ni te lo imaginas, sentencio.

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