Nuevas maneras para viejos negocios, viejas maneras para nuevos negocios
Por Jesús Arantegui
Resulta chocante leer los titulares de la sección de tecnología de los diarios digitales de hoy. Chocante por sus contrastes, y por el momento en que se producen.
En medio del tsunami mediático provocado por las declaraciones – manifiestos – contra declaraciones – ataques y réplicas por parte de unos, otros y los de más allá, a costa del polémico y delicado asunto del cierre de las páginas web que permiten descargas ilegales, leo las siguientes noticias en El Pais digital:
Las discográficas se unen con YouTube para videos musicales.
Un estudiante pagará 675.000$ por descargarse 30 canciones.
Amazon desmiente que quiera abrir tiendas físicas.
Un grupo de estudiantes crea aplicaciones para iPhone que sustituyen a los instrumentos. Han formado una orquesta.
¿No tienen nada en común? Lo tienen todo en común. Los negocios de siempre están cambiando de forma, tan rápido que no da tiempo siquiera de que se consoliden.
Y algunas empresas puntocom, como Amazon, son tan fuertes que ponen a temblar a las tiendas de toda la vida si se plantean entrar en el comercio tradicional. Que lo desmienten, pero cuando el río suena…
Así que la cuestión, mal que les pese a Gonzalez Sindes y franceses, no es si se cierran o no webs y blogs, más bien si somos capaces de cambiar la forma de hacer negocios.
Algo hay que hacer en el asunto de las descargas ilegales, sin duda, pero ni las medidas policiales ni la demagogia de eslogan facilón por si solos van a solucionar el problema.
En esto de la música parece claro que para seguir ganando las disqueras tendrán que empezar por perder algo, y tal vez entonces descubran nuevas formas de hacer negocio.



